A una Julie...
quedaron las casas,
los autos,
quedaron los garitos
y los abrigos;
quedaron los charcos
y cheques de viajero,
y las llamas no se llevaron los libros de historia.
Quedaron intactos dos zapatos y un guante,
los inicios y un trozo de queso.
Quedaron las gorras y tres pompas de jabón,
quedó una S (ese) azul
y los bucles antes del rosario,
quedó un llamado enjotado después de los faroles.
Quedamos ella y yo.
Nada quedó después del incendio.

