Monday, October 16, 2006

A una Julie...

Nada quedó después del incendio;
quedaron las casas,
los autos,
quedaron los garitos
y los abrigos;
quedaron los charcos
y cheques de viajero,
y las llamas no se llevaron los libros de historia.
Quedaron intactos dos zapatos y un guante,
los inicios y un trozo de queso.
Quedaron las gorras y tres pompas de jabón,
quedó una S (ese) azul
y los bucles antes del rosario,
quedó un llamado enjotado después de los faroles.
Quedamos ella y yo.
Nada quedó después del incendio.

No importa

No importa lo que mi maestra de castellano diga;
tu sombra y mi alma son palíndromes.

Es sólo un caso hipotético...

Atención a la mirada del general,
no sea que su pupila ordene bombardear Pompeya
y estemos demasiado distraídos
jugando a las canicas...

Me gana la batalla la melancolía

La alquimia del pensamiento
me impide hablarte
mucho
poco
nada...

Mucho me impaciento para de a poco no recibir nada,
en la nada encuentro un poco de nadedad
y poco a poco me empoquezco dándote tan poco...

... porque la alquimia del pensamiento
me impide hablarte
mucho
poco
nada...

Monday, October 02, 2006

Accidente automovilístico

Saltó su mirada
mientras gritaba:

¡Se mueve el puente,
se mueve el puente!

(No notó que yo lo movía en si bemol)

No hay más promesas sobre el bidet

Vaya un rezo ensalivado
una compañía infortuita,
fuiste cuadrícula, rectandícula, lagartindrícula.

- ¿Y si metamorfoseando
el hilo de la nebulosa nos ahogara?

- Entonces yo tejería una cobija,
para que en medio de la asfixia
no te evaporaras.

Extrañando su ausencia en clase de inglés

Quimendo quimeando
se mueven las gorras,
rondando rondando
corren a deshoras.

Quimendo quimeando
recorren pasillos,
rondando rondando
por treinta garitos.

Quimeando rondando
un piano sonaba,
rondando quimeando
su beso quemaba.

Quimea quimea
para que te vea...

A la música y sus prodigiosos creadores

Una voz estridente que se ahoga tras una arruga enorme en la pierna de Saturno distorsiona las más bellas melodías, y se apaga como el sol cuando sabe que ha nevado. Se aparta entonces para bailara al son de la quena ancestral que recorre el umbral inca; agujero tras agujero el aire cierra los ojos para opacar el vértigo, y su etrenidad halla origen desde la memoria, através de la tinta de la pluma, la tinta del agúijón, la tinta del agujero.
Porque agujerendo y aguijoneando se amó el maíz, y la tierra extrajo nube de su suelo, como cuando hacemos jugo con el alma.
¿O acaso alguien imaginaría un avión sin alas, un leopardo sin manchas o una botella sin cabello?
No fue Adán el que escribió el génesis, mas soy yo quien persigue a la espera en`piel de manzana mientras se esparcen las cenizas de un siglo.